Amanecía en Seattle, y esos primeros rayos de luz me daban la señal de que era hora de prepararme para abordar mi segundo ferry, con destino a la isla de Bainbridge. Este era mi tercer día en la llamada Ciudad Esmeralda, nombre bien merecido por su cercanía a los bosques, y la enorme cantidad de parques que tiene.

El sol se había puesto finalmente de mi lado, y brillaba, libre de obstáculos, sobre la bahía de Elliot. Me esperaban 30 minutos de viaje en el Wenatchee, un transbordador con capacidad para mas de 50 vehículos, y miles de personas. Cada día, un gran grupo de habitantes de la Isla de Bainbridge se desplazaba a Seattle, y visceversa. Este, era mi segundo viaje en el ferry, y ya notaba algo en la gente que lo usaba a diario. Pocas de estas personas no disfrutaban de esos 30 minutos. Y no me sorprende, porque no solo es una experiencia relajante, sino que también ofrece un paisaje hermoso, con una vista completa de Seattle, pero un paisaje a la distancia de bosques y montañas, que no dejaba de recordarme a esos paisajes de nuestra querida Patagonia Norte. Si bien el clima me acompañó en este día, una de las cosas que quería lograr, no fue posible, ya que ninguno de los varios animales que pueden avistarse, se dignaron a participar en esta mañana.

Del otro lado del estrecho de mar que separan a Bainbridge del continente, me esperaba un viejo amigo de la familia, y uno de esos personajes difíciles de olvidar. Marc Bale lleva varias décadas ya con Sage, y siempre nos ha acompañado a lo largo de estos. Este día, me dijo, me esperaba una gran sorpresa en las oficinas de la empresa. Este día, iba a probar una de las novedades, un mes antes de que se le mostrara al público.

El viaje del puerto a la entrada de Far Banks – grupo que engloba a Sage -, dura unos quince minutos, y es todo en medio de un bosque de cientos de tonos de verdes, con un camino sencillo, que se entremete y pierde entre los árboles, con tráfico, pero sin ese molesto ruido que nos tiene tan acostumbrados a nosotros. Como si todo aquel que transitara por dichos caminos, estuviera disfrutando del trayecto, en lugar de pensar en su destino.

Mi visita en este día era diferente a la del anterior día. Hoy, no era momento de recorrer las salas de producción, ni de participar junto a los miembros de marketing de reuniones, buscando puntos de trabajo en conjunto. Hoy, me esperaba algo que nos relaciona a todos, tanto quienes están leyendo como a quienes allí me esperaban. Hoy, era el momento de probar el nuevo proyecto de Sage, la SALT HD.

Esta caña es el reemplazo ideal para la línea de mar actual de Sage. La saga SALT tiene su encanto, pero siempre sentimos que le faltaba un poco mas de empuje, de potencia. Similar a como pasó con el cambio de la ONE a la X, la nueva SALT HD actualiza su grafito, por el revolucionario KonneticHD. Este grafito tiene un módulo de mayor densidad; de ahí el HD de su nombre; lo que hace que las cañas sean mas potentes, sin engordar o modificar la acción. En otras palabras, las cañas se vuelven mas potentes, sin modificar su diseño general.

Los cambios se sintieron de inmediato. La caña respondía a cada movimiento que hacía, y respondía con precisión y rapidez. Debo admitir que no soy el mas experimentado en el uso de cañas pesadas, mucho menos había usado antes un equipo #10. Sin embargo, y a pesar de mi inexperiencia – como reza el refrán, “en casa de herrero, cuchillo de palo” – lograba con poco esfuerzo sacar mas de 20 metros de línea. El pequeño estanque detrás de las oficinas fue el lugar ideal para sacarle jugo a la SALT HD, y eso mismo hice. Tiro tras tiro, notaba la sutil diferencia que el grafito nuevo traía. Aún sin haber practicado mucho con cañas de este tamaño, no tardé en estar consiguiendo no solo la distancia que buscaba, sino que lograba colocar el indicador donde necesitaba. Tampoco podemos decir que uno busca fineza y precisión en un equipo de este calibre, pero quedé de mas sorprendido por lo que podía obtener, y me imaginaba los beneficios que me traerían de usarlo, en un número menor, para la pesca de Dorados, Tarariras, e incluso en números aún menores, para buscar esos doradillos de fin de semana que tan populares se han vuelto.

Si hay un detalle que puedo comentarles, es que la sensación que me dejó la SALT HD, fue la de estar casteando con una Xi3, pero sin el peso del grafito de aquella época. En definitiva estamos ante una nueva propuesta para los amantes de la pesca de alto impacto, que se desempeña como el mejor exponente de dicha práctica.

Como pescador que soy, quería quedarme mas tiempo probando la caña, pero tenía que ver mas novedades, y el tiempo era poco, por lo que tuve que dejar el agua de lado, y pasar nuevamente a una oficina, donde pude conocer el resto de las novedades de Sage. Aunque esto, es algo que les contaré en otro momento.

La tarde se hacía sentir, y los horarios que manejamos en Argentina, no son los mismos de nuestros amigos del norte. El reloj no marcaba ni las cinco de la tarde, que Marc ya me avisaba que teníamos que partir. Los días, al igual que en nuestro Sur, se alargan en Primavera y Verano, y con el Sol todavía alto en el firmamento, partí de aquellas instalaciones en medio de un bosque, en la Isla de Bainbridge.

El ferry de regreso a la hermosa ciudad de Seattle no llegó solo, sino que se trajo una sorpresa, en la forma de un grupo de focas que a pocos metros de la embarcación, se pusieron a saltar y dar vueltas, entreteniéndonos a todos los allí presentes.

Mi viaje por Estados Unidos todavía no terminaba, y mi próxima parada me llevaba a un destino que estaba a menos de dos horas de vuelo desde el hogar de Sage.

El turno era de visitar Simms. Pero esta parte de la aventura, queda para otro capítulo.